¿Usurpación de profesión?  ¿Robo de identidad profesional?  Delitos comunes bajo el amparo de la legalidad

Todos los seres humanos nacemos iguales, con los mismos derechos, pero no con las mismas garantías, si bien es cierto que los gobiernos tratan o pretenden hacerlo para asegurar estas garantías, en “el Derecho a…” en este caso la salud aún hay mucho que construir.

La profesión de los doctores, Sí doctores en medicina  que es quizá el origen de la profesionalización en el concepto del ser humano, con el conocimiento transmitido en escuelas, colegios y universidades, referencia a la antigua Grecia, donde los alumnos aprendían la profesión en un sistema congregacional  que duraría toda su vida a fin de alcanzar el “conocimiento de la función, salud  para mitigar la enfermedad de los hombres” y, este proceso requería de un amplio y profundo conocimiento del mal o enfermedad en cuestión, solían ser servicios caros ya que implicaban muchas veces que los enfermos “vivieran su proceso” en la casa congregacional y eran aún más caros cuando el doctor “iría a vivir en la casa del enfermo”. Cuando se encontraba un remedio eficaz se dictaba una receta medicinale que elaborarían los herbolarios con experiencia en plantas y otras substancias minerales e incluso animales de las cuales se obtenían los remedios, estos herbolarios los más famosos y enriquecidos por facilitar estas recetas a la población que no tenia recursos para visitar a un doctor pertenecieron a la familia Medici, en la Florencia del renacimiento, quizá donde se derivó el vocablo médico cuya traducción al castellano actual sería farmacéutico, estos conceptos difieren diametralmente al de maestro que fue asociado en sus orígenes al grado de alcanzar la perfección en áreas de arquitectura, ingenierías, artes y que también requerían de una asociación gremial y una enseñanza tutelar.

En la edad media la influencia imperante de la teología cuestiona desde su visión el quehacer del doctor en medicina y bajo el precepto del Dios creador del hombre como su hijo que lo define y diferencia con la supremacía de la espiritualidad teológica y filosófica  por encima de lo físico orgánico, otorga a los clérigos la categoría de “doctores en filosofía teológica” ya que  pretendían conocer al hombre con los ojos de Dios a través de comportamiento y  la naturaleza del pensamiento, sentir y finalidad del estatus quo de sus hijos, los hijos de Dios es decir de los hombres.

Hoy en día estas definiciones continúan en el ámbito científico y son más fácilmente distinguibles en la lengua inglesa, sin embargo, desde sus orígenes han estados sujetas a supervisión, regulación, estigmatización, control, justicia social y judicial y limitadas en cuanto a lucro y retribución económica bajo el pretexto de la vocación.

A punto tal que la profesión de los doctores hoy en día requiere de un proceso de despersonalización jurídica en la cual sus derechos individuales son minimizados e incluso omitidos ante la vulnerabilidad física y jurídica de los pacientes enfermos o no. La percepción social del quehacer del doctor en medicina llamado erróneamente y sin embargo aceptado en las lenguas hispánicas como médicos, exige a quienes ejercen esta profesión en primera instancia adquirir la responsabilidad del estado de enfermedad y destino de quien solicita sus servicios; ignorando que la responsabilidad del cuidado de la vida y de la salud pertenece a cada individuo.

Y que hoy en día el personal sanitario al igual que en el pasado, “ayuda” a la búsqueda de estrategias, terapias y medicamentos que curen padecimientos agudos la mayoría de ellos adquiridos y, eviten la progresión y deterioro del organismo antes enfermedades en las cuales están inmersos los procesos biológicos de cada persona, esto exige que los doctores destinen gran parte de su vida en adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para identificar la enfermedad, clasificarla y proponer alternativas para “curarlas” y preservar la calidad de vida y tiempo de sobrevida en caso de padecimientos agresivos al tiempo de prodigar mayor número de “días libres de enfermedad”.

Además del tiempo de vida, el doctor necesita hacer grandes inversiones emocionales que conllevan a la perdida de relaciones familiares y horas de descanso ya que se requiere tiempo, mucho dinero y esfuerzo para poder obtener el título universitario, la cedula profesional y la certificación de los consejos y colegios de medicina, inversión que se incrementa exponencialmente a mayor grado de especialización.

Y no sin omitir la disponibilidad total para la atención de los “pacientes”, hay que mencionar que “no todos los pacientes son o están enfermos de mente y cuerpo” pero que exigen otorgamiento de servicios de calidad, de fácil acceso, no discriminativos y lo menos de entender equitativos.

La sociedad mexicana actual omite el sentido común del estado de enfermedad, con un comportamiento de despersonalización social, pérdida de los valores cívicos, disminución significativa de la percepción del valor de la vida, Sí es muy caro salvar una vida y prácticamente gratis dañar o destruir una sin olvidar que la sociedad tiende a la auto discriminación bajo una tendencia de jerarquización y monetización de la vida pero lo mas grave la perdida personal de la responsabilidad del autocuidado y preservación de la vida.

A este punto de la lectura te preguntarás ¿para que todo este drama lirico cuando el tema propuesto es “usurpación de la profesión”? si podríamos reducirlo a que el México de hoy literalmente “la vida no vale nada…” poéticamente tomando la frase de José Alfredo Jiménez y que la ignorancia social supera por mucho al sentido común, donde los abusos, extorciones y rapiña son cosas cotidianas que salen de las acciones delictivas explicitas y que podemos ver en los hospitales al abusar de los servicios de emergencia, en la intimidación y falta de respeto al gestionar citas médicas innecesarias, la exigencia de gratuidad sin compromiso de responsabilidad personal de su propio cuerpo expuesto a abusos alimenticios, lúdicos, sexuales, a la exigencia de la retribución del estado de bienestar perdido por la culpa personal de palabra, obra y omisión.

La perdida de la autoridad moral generacional que omite milenios de experiencia en el autocuidado fomentada y que a su vez fomenta ignorancia, si bien es cierto que como mexicanos hemos superado el analfabetismo, existe hoy en día una carencia sustancial del entendimiento en la lectura de comprensión y la escritura como forma de expresar ideas y conocimientos.

Paradójicamente los avances tecnológicos creados inicialmente para disminuir fronteras, que en salud pretenden lograr una mayor cobertura de atención y faciliten el acceso a los servicios sanitarios, se están convirtiendo en escaparates de desinformación y difusión de “remedios de bajo coste etiquetados como curas milagrosas” el mito de la regresión a que todo lo pasado fue mejor, en el área de la medicina en México están marcando un retroceso acelerado del estado de bienestar social.

Pareciera que la ignorancia ahora sabedora de la lectura y la escritura no consigue el entendimiento de que la mejora e innovación requieren de inversión, de grandes inversiones incluida la económica, es aquí donde la legalidad encubre a la usurpación.

Ya no hablemos de los muchos ejemplos en los que personas sin reconocimiento ni validez educativo se exhiben portadoras de “Títulos académicos” ejercen practicas hablando de medicina y terapéuticas empíricas que en vez de beneficiar al paciente causan daños,  pongo a la mesa lo ocurrido en el campo la cirugía plástica y estética, casos cada vez mas frecuentes de mala praxis que se convierte en dolo y negligencia porque quien ejerce el acto médico, la mayoría de las veces carece del respaldo académico para hacerlo, los casos más graves “la consejería de la comadre”, “la o él  influencer”, “el autodenominado conocimiento ancestral popular” donde el mito prevalece por encima de la razón y límites de la ciencia dañando irreversiblemente a la salud…, a la vida.

La usurpación y el robo de identidad profesional también existe dentro del grupo de profesionales de la salud donde los ejemplos mas graves son el ejercicio de la practica profesional en materia de medicina con carreras truncas, generalistas que realizan procedimientos  quirúrgicos complejos, especialistas troncales que se especializan en enfermedades y terapéuticas que no corresponden a su nivel educativo.

En este grupo es donde el daño es mayor, pero con poca visibilidad del delito, los delincuentes que usurpan privilegios académicos no logrados que roban la identidad profesional en áreas donde no tienen conocimiento profundo y competencias necesarias, cuando la mercadotecnia personal supera a la conciencia ética, moral  y científica que rompe los valores personales y gremiales y hace que se justifiquen tras la falsa acumulación de experiencia clínica, la gran mayoría de estos personajes hacen uso prácticas de uso común en la sociedad lega, hacen uso de campañas publicitarias, utilizan la discriminación de género, social, económica, de credo u origen.

Suelen dar una versión inmaculada y celestial más bien egocéntrica que disfrazan la mayoría de las veces de actitudes dictatoriales “de enseñanza”, dejando de lado la humildad que da el sacrificio y la satisfacción del trabajo diario, el trabajo es siempre arduo, los errores crean culpa que en la ciencia estimula la investigación.

Quienes usurpan una actividad desconocen los procesos disparadores de enfermedad y son incapaces de reconocer necesidades de investigación, de innovación pero están firmemente convencidos de que su delito los enaltece y lo hacen “por un bien social” que yo diría es una necesidad de reconocimiento y envidia oculta y que quien la padece se niega a reconocer que es lo que pudo o quiso ser, pero en la cotidianeidad de la vida misma, les enseña que el esfuerzo de otros puede resultarles atractivamente más satisfactorio o más redituable, de ahí el origen del delito.

En los mas de 500 años de historia académica de la medicina en nuestro país, se han desarrollado y puesto en marchas distintos mecanismos regulatorios que aseguren que quienes ejercen la medicina tengan un nivel de conocimientos suficiente para ejercer la profesión de doctor en medicina o bueno a estas alturas aceptado como médico con un Titulo universitario y una cedula profesional, estos mecanismos están diseñados como en el caso de las certificaciones medicas a asegurar que la adquisición de conocimientos continue más allá de la vida universitaria, y nutran el ciclo de aprender, investigar, aplicar e innovar y enseñar.

Este proceso formativo continuo enriquece la ética y la moral de quienes lo practican, habitualmente el esfuerzo se ve retribuido. Pero, estos sofisticados mecanismos de control requieren de la voluntad de los agremiados y no ejercen influencia mayor al momento de la competencia laboral, convirtiendo de esta manera a la autoridad en cómplice del delito, desde el punto de vista de la complacencia del actuar sumada a la limitante de la aceptación social justificada bajo “una falsa necesidad de atención especializada”

Para cualquier país el producir un profesional de la salud resulta ser una inversión costosa, sin embargo, es redituable pero los resultados y la recuperación de la inversión en la recuperación social de los estados de enfermedad requieren de años, se necesita tener una visión a mediano y largo plazo basado en el entendimiento de las necesidades y cambios en el comportamiento social que sea potencial generador de enfermedad, que entienda los nuevos mecanismos disparadores de cambio en el estilo de vida, industrialización, que aseguren el incremento en la expectativa de vida y los días libres de enfermedad, pero que estén conscientes de mantener una línea de defensa con las amenazas ancestrales que merman a la población para poder mantener una creciente inversión, inversión en salud.

México aún no esta preparado para cambiar el modelo curativo a modelo de prevención, prevalece dentro de la sociedad una necesidad imperante de conocimiento en cultura sanitaria, urge recuperar el valor de la vida, entender el costo de la salud.

México tiene que dejar de buscar culpables mediáticos que se responsabilicen del resultado de decisiones personales que en su conjunto favorecen bajo un manto de legalidad la usurpación de profesiones y el robo de identidad profesional.

Este delito disminuirá en medida que la ética, la razón  la responsabilidad  y la idea de un país que busque a la innovación como base del desarrollo  y la inversión para ser los temas de conversación en reuniones familiares, temas de debate académicos y compromiso de gestión social es entonces cuando el valor monetario pasará a segundo plano porque la tasa de referencia de bienestar es la mejora continua y  la modificación de los estilos de vida medidos por indicadores de mortalidad, morbilidad y días libres de enfermedad sean quienes marquen la pauta.

Como ciudadanos debemos entender que no debemos permitir que bajo la legalidad se comentan delitos en materia de sanidad, que puedan llegar a ser de lesa humanidad. Debemos entender que la polarización solamente es segura cuando hablamos del manejo de la corriente eléctrica.

Mexicanos somos todos los que nacemos o deseamos vivir en este territorio, la igualdad de derechos debe de ser una garantía, las garantías constitucionales son respuesta a los anhelos sociales, la retribución es proporcional al esfuerzo ejercido, pero sobre todo entender que los gobernantes, los empresarios, los profesionistas, las bases trabajadoras y la gente del sector primario, hombres y mujeres en las distintas etapas de la vida debemos conducirnos con respeto interpersonal en un marco de legalidad que permita el desarrollo de cada ciudadano porque todos tenemos la igualdad del deber ser.

Y comprometernos a erradicar la proliferación de usurpadores intelectuales y profesionales sanitarios que dañen desde el frente de la atención a la salud las raíces mismas de constitucionalidad y razón de ser social de cada mexicano.

¿y tu sabes el perfil académico y profesional de quien se encarga de tu salud?

Share:

Más posteos

Salud y…. ¿Cambio climático?

Cada año, al iniciar un nuevo ciclo de la materia de neumología, el primer día de clases empieza con la pregunta: saben ustedes ¿Cómo respiramos?

Contacto

Ubicación

Email